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| Historia |
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La segunda guerra mundial produjo un serio
problema para la construcción. A raíz de la concentración
en la producción bélica, y las dificultades del transporte
marítimo, comenzó a escasear la provisión de
barras de acero, elemento imprescindible para esta actividad. Ante
esta preocupación, los titulares de las empresas constructoras
Acevedo y Shaw y la Compañía de Construcciones Civiles
de Aguirre y Aragón comenzaron conversaciones para encontrar
una salida a este problema.
Ya en Octubre del mismo año, la empresa
se transformó en una Sociedad Anónima, con un capital
inicial de un millón de pesos. Para esa época se completaba
el montaje de la planta en la Ciudad de Rosario, Provincia de Santa
Fe.
No fue fácil el traslado del tren laminador
atravesando la Cordillera de los Andes con los precarios medios
disponibles en la época. También fue necesario recurrir
a una gran imaginación para suplir elementos sofisticados,
no disponibles en nuestro país, adaptando aquellos que pudieran
obtenerse. Así se utilizaron repuestos de viejas locomotoras
o tractores en desuso, y otras piezas que parecía imposible
que pudieran suplir a las originales. |
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Finalmente, con un precario
tren laminador, comenzaron a laminarse paquetes de chatarra. Poco
tiempo después se incorporó un pequeño horno
Siemens Martin, originalmente diseñado para 15 toneladas y
luego mejorado para llegar a producir 30 toneladas.
Acindar estaba en marcha. Obra del ingenio argentino, y de un grupo
de hombres que tuvo el valor de emprender la aventura con el aporte
de su empuje y capital.
Finalizada la guerra, la reconstrucción de Europa requería
de todo el acero disponible. Ello indicaba que era necesario avanzar
en la producción de este vital elemento.
En 1946 se retira el grupo Chileno, quedando la empresa en manos
de los accionistas nacionales. En 1948 comienza a cotizar sus acciones
en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Atento a la necesidad de expandir sus actividades, en 1951 se instala
en la Ciudad de Villa Constitución, también en la
Provincia de Santa Fe, con un moderno tren de laminación
Morgan.
Por supuesto Acindar debió afrontar las vicisitudes propias
de la errática economía argentina.
Distinta fue la suerte de los variados proyectos que se encararon.
Entre otros, se constituyó una fundición –Acinfer-,
con el propósito de producir boggies para ferrocarril. También
se avanzó en una fábrica de caños plásticos
–Acinplast- y en otra empresa dedicada a la fabricación
de piezas estampadas para la industria automotriz –Armetal-
Entre los años 1962 y 1963 se constituyó, en asociación
con el grupo Thyssen, la firma Marathon, con el objeto de producir
aceros especiales. Posteriormente, Acindar adquirió la participación
del grupo Thyssen, constituyéndose esas instalaciones en
una división de la empresa.
Desde el inicio, fue intención del Ing.
Acevedo llegar a una planta integral, es decir que partiendo del
mineral de hierro se hiciera el proceso completo hasta llegar a
los productos terminados. Varios fueron los intentos que no prosperaron
básicamente por una oposición del Gobierno. Finalmente,
en 1975 se aprobó el nuevo plan de Acindar, e inmediatamente
se inició la construcción de una planta de reducción
directa, una acería con tres hornos eléctricos y una
colada continua, además de las instalaciones auxiliares que
incluían un puerto mineralero. Este fue un hito de suma importancia
para la empresa que pudo controlar la producción de su propia
palanquilla, no dependiendo del suministro por parte de Somisa.
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Otro de los acontecimientos
más importantes en la vida de Acindar fue la fusión
con el grupo Gurmendi. En virtud de ella, se incorporaron las plantas
de Gurmendi S.A., Genaro Grasso S.A. (productora de Tubos) y Santa
Rosa S.A. (productora de aceros especiales).
Esta decisión permitió mantener abiertas las plantas
más eficientes y cerrar aquellas con menor productividad,
con ello se ganó en competitividad y se pudo superar un momento
muy difícil para la industria en general y la siderurgia
en particular.
Con los altibajos propios de esos años, llegamos a la década
de los 90 donde en lo que respecta a la siderurgia se produce un
acontecimiento de fundamental importancia. Se privatizan las empresas
del sector que estaban en manos del gobierno, con lo que desaparece
un factor distorsivo para la actividad privada.
Dado el crecimiento de la economía, Acindar decide acompañar
el mismo, realizando importantes inversiones para incrementar la
producción y mejorar tanto la calidad como la eficiencia.
Cuando las mejoras introducidas debían comenzar a dar sus
frutos se conjugan una serie de situaciones que llevan a la empresa
a una situación extremadamente difícil.
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| En efecto, a partir del segundo semestre de 1998 se
observa una fuerte caída en la demanda interna. También
se verifica una reducción importante de los precios en el mercado
externo y, finalmente, la devaluación de Brasil nos descoloca
en materia de precios frente a los productos de ese origen. La situación
fue agravándose con el correr del tiempo sin que el Gobierno
encontrara una solución. Así se llegó a una situación
caótica a fines del 2001.
Con anterioridad a estos acontecimientos, la familia Acevedo, que
ejercía el control accionario de la compañía,
considera la conveniencia de llegar a una alianza estratégica
con otro grupo, de manera de consolidar su presencia regional e
internacional.
Finalmente llegan a un acuerdo con la firma Belgo Mineira, una
importante empresa siderúrgica Brasileña. En virtud
del mismo, la familia Acevedo le vende el 50% del paquete de control
y comienza un gerenciamiento conjunto de Acindar.
Este acuerdo, a la par de permitir ingresos de capital, posibilitó un intercambio de experiencias tanto en lo técnico como en lo comercial, que evitaron un mayor deterioro económico, pese a la situación dramática que atravesaba el país.
Con posterioridad, Belgo adquiere el resto del paquete de control que detentaba la familia Acevedo. Además, nuevos aportes de capital realizados por esta firma, le dio una tenencia del orden del 72% de las acciones de la compañía.
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Cabe hacer notar que, a su turno, el control de Belgo lo tenía la firma Arcelor, que es el resultado de la fusión de las empresas Arbed de Luxemburgo, Aceralia de España y Usinor de Francia.
Hacia fines de 2006, Arcelor se fusionó con Mittal Steel conformando el Grupo ArcelorMittal, líder mundial en la producción de acero. Hoy, Acindar forma parte de este grupo que emplea a más de 320.000 personas alrededor del mundo y posee plantas productivas en 27 países.
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